martes, 13 de octubre de 2009

Construyendo el sueño

          Pensar en grande, pensar en todos.

Valores entendidos

Existen muchas reglas no escritas en la política, algunas de ellas son buenas y otras no lo son tanto, pero lo cierto es que en lo general, conforman un código más o menos uniforme de la conducta que debe guardar un político para mantenerse en el círculo de “los queridos”.

Una de esas reglas, es por supuesto, evitar en lo posible atacar de frente a un adversario. Es decir, buscar la manera de golpear por medio de terceras personas al enemigo político, aunque bien pueda ser relacionado con el autor intelectual. Esto, porque uno nunca sabe cuándo va a necesitar del contrincante, por lo que debe evitarse sembrar animadversiones irreconciliables. En Motul existen pleitos a muerte entre varios políticos, que ha impedido que se traben acuerdos dentro de los dos principales partidos políticos.

Otra de ellas es que en la única vida donde se puede morir y revivir varias veces, es en la vida política. Uno nunca sabe cuándo una persona que tiene mala fama o que está “quemada” pueda regresar al primer plano de la vida pública, por tener amistad o negocios con algún prominente político del momento. Y entonces, cuando sea una figura de nuevo, todos los antiguos allegados, hasta los que negaron a su líder como San Pedro a Jesús, regresan a besar la mano del otrora prócer. Esto no pasa en Motul (ajá).

De las más rígidas es la de obediencia al grupo, o más bien a la cabeza del mismo; en ésta se exige uniformidad de pensamiento con la camarilla y por supuesto, de acción. Es aquí donde las personas deben demostrar que están alineadas a una idea de equipo y que las instrucciones giradas, son para cumplirse y no para comentarse. De ahí que se formen estrategias en las que incluso se alecciona a los subalternos que renieguen de su líder para poder acercarse a otros grupos con el fin de extender sus redes.
¿Suena maquiavélico? Pues también sucede…

Una de mis favoritas reglas no escritas, es que la política se hace con los amigos. Eso es algo muy cierto, porque no hay mayor lealtad que la que se gana por medio de lazos afectivos, pues al final, uno sabe que los amigos son aquellos que estarán dispuestos a ir más allá del deber para apoyar a un compañero. Lo malo es que los compadrazgos muchas veces terminan por desfalcar el erario público al favorecer a viejos conocidos con dinero de los contribuyentes, ya sea con concesiones, obra pública o prestación de servicios profesionales, que de otro modo, con la misma cantidad erogada, podrían servir para contratar empresas o personas más calificadas. Claro, eso pasa en otros lugares…

Una más es la que reza que la política es 99% interés y el resto de quién sabe qué. Esto porque es normal que las personas participen apoyando a una u otra persona con aspiraciones políticas, en la misma medida en que pueda sacar un provecho. Ahora bien, lo cierto es que los intereses pueden ser de varias clases, o sea personales si se busca el beneficio particular, de grupo si se trata de favorecer a un conjunto de personas o colectivo cuando se busca la ganancia de la sociedad en general. Normalmente, no pasan del primero o el segundo si acaso.

Pero lo cierto es que existen también personas que no buscan el lucro o la influencia, sino ayudar a otros. Son pocos, contados, pero son ellos los que hacen que la política valga la pena.

Uno de ésos raros seres humanos requerimos en la Ciudad para convertir las malas prácticas en manejos claros, la incertidumbre jurídica en lineamientos sencillos, la arbitrariedad de un presidente municipal en facultades acotadas por derechos y garantías.

La política vale la pena por el servidor público que ayuda a una persona necesitada, por el maestro que hace su mejor esfuerzo por formar ciudadanos libres, por el médico que se desvela noche a noche en su guardia sin dejar su puesto ni un minuto, por el policía que ayuda a los niños y ancianos a cruzar la calle y el empleado que recibe y despide a los turistas con una sonrisa.

Son éstas personas por las que merece la comunidad salir adelante. No importa cuántos hay detrás con tranzas y mañas, pues son más los hombres y las mujeres buenos, decentes y honrados que podemos encontrar en Motul.

De golpe y porrazo

Trascendió que durante la segunda semana de octubre, se hará el primer filtro de los aspirantes del PRI, al parecer por medio de encuestas de opinión. Por otra parte, se dice que Mario Aguilar ya está preparando su salida del Ayuntamiento y que con él se irán varios para la precampaña del PAN, ojala que se vayan sin sueldos bajo el agua.

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Motul, Yucatán, Mexico
Licenciado en Derecho con Pre-Especialización en Administración Pública

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